MAGOS y Esoteristas

RUDOLF STEINER Y EL CRISTIANISMO ESOTÉRICO

Este es un Maestro algo posterior a los anteriores. De origen austríaco, nació en 1861 en la Croacia que formaba parte del Imperio Austrohúngaro, y abandonó este plano material en 1925. Doctorado en filosofía, con sólida formación en varias disciplinas humanísticas y científicas, en su juventud vienesa formó parte activa del medio cultural de la época. De allí surge su interés por la persona y la obra de Goethe, a quien iba a dedicar sus esfuerzos en decenas de trabajos a través de su vida. A cierta altura de su proceso espiritual comenzó a alejarse de lo meramente intelectivo, y a través de la vivencia comenzó a investigar los arcanos del conocimiento oculto mediante la intuición y la captación directa.

Entre sus obras podemos tener en cuenta La filosofía de la libertad, La ciencia oculta, Los enigmas del alma, La educación práctica del pensamiento. Dedicó varios textos a analizar desde el punto de vista esotérico los cuatro evangelios canónicos; develó allí claves contenidas en estos libros que han sido considerados como “sagrados” por millones de personas a través de los siglos.

Su mayor aporte está centrado en la perspectiva que tiene de la medicina oculta, siguiendo los senderos que había abierto el gran Paracelso y que luego con el auge cientificista se dejaron de lado. Otro aporte concreto de Steiner es haber ideado un método preciso para que cualquier buscador pueda encaminarse en el terreno esotérico práctico; lo hizo a partir de la sociedad que fundara, la Antroposofía. También se le reconocen aportes muy valiosos en el ámbito pedagógico, que tenían como fundamento la división en septenarios (períodos de siete años) de la vida humana.

En su libro Educación práctica del pensamiento, afirma el sabio esoterista: “El verdadero pensamiento práctico nace de la penetración del pensamiento en las cosas… Así pues el primer fruto de la ciencia espiritual debe ser crear conocimientos prácticos utilizables en la vida diaria. Es más importante para el hombre ver las cosas bajo su verdadera luz que decidir dónde está la verdad”. Y en referencia al tema pedagógico entiende que: “El niño deberá captar los secretos de la naturaleza, las leyes de la vida, no en forma de áridos conceptos intelectuales sino —hasta donde sea posible— por medio de símbolos… Es de inmensa importancia que el niño reciba como parábolas los secretos de la existencia, antes que estos confronten su alma en forma de leyes naturales”. En el tiempo en que Rudolf Steiner planteaba estos conceptos en cuanto a la educación infantil, todavía primaban en ese campo los criterios memorísticos y acumulativos, que privilegiaban desde la más tierna infancia el mero proceso intelectual en la enseñanza. Lejos estaban los posteriores cuestionamientos, que se fueron desgranando a lo largo del siglo. Sin duda fue revolucionario en cuanto pedagogo, pero no caprichosamente, sino por saber crear un sistema educativo a partir de la ancestral sabiduría esotérica.

~ por garycuper1 en Marzo 19, 2007.

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